Armando Martí

Cuando algo te preocupe, detente y reconoce lo que estás sintiendo. Ponle nombre a la emoción. Identifica el sentimiento que hay detrás de ella.
Durante décadas, los gobiernos negaron, minimizaron o evitaron discutir públicamente el fenómeno OVNI. Sin embargo, algo comenzó a cambiar.
La mayoría de los problemas que nos angustian hoy no están ocurriendo realmente. Están ocurriendo en nuestra imaginación.
El problema no es la IA. El problema aparece cuando comenzamos a reemplazar la introspección por velocidad, la contemplación por entretenimiento y la sabiduría por respuestas instantáneas.
Son síntomas del alma que ha sido ignorada, reprimida, desconectada. La tristeza profunda es la señal de una humanidad que ha olvidado su propósito, que ya no encuentra sentido ni en el éxito, ni en el amor, ni en el trabajo.
Quiero que esta etapa de mi vida sea un café con aroma a recuerdos, una acuarela que espera su última pincelada, un libro que aún guarda sorpresas entre líneas.
El TLP es un trastorno de la personalidad caracterizado por una inestabilidad emocional persistente, una autoimagen difusa, relaciones interpersonales caóticas y conductas impulsivas.
Más allá del miedo y la incertidumbre, la pandemia nos dejó profundas lecciones interiores sobre la resiliencia, la conexión humana y el valor de lo esencial.
Sólo cuando se deja de buscar en lo superfluo y hay un compromiso hacia la evolución del alma, es posible salir del ciclo de insatisfacción y construir una vida con verdadero propósito.
El miedo que sentimos en una pesadilla no es irracional; es un eco de nuestras emociones más profundas, un ensayo mental para enfrentar los desafíos que la vida nos presenta.
Las emociones no gestionadas y los patrones subconscientes pueden manifestarse en síntomas físicos y comportamientos que afectan nuestra calidad de vida.