La Superintendencia Nacional de Salud removió a Jorge Iván Ospina Gómez como agente especial interventor de Nueva EPS y designó en su reemplazo a Roberto José Tercero Solano Navarra, quien hasta ahora se desempeñaba como gerente general de Cajacopi EPS.
La decisión quedó formalizada mediante la Resolución 8580-6, expedida el 18 de agosto de 2026, y se conoce apenas cuatro meses después de que Ospina asumiera la administración de Nueva EPS, el pasado 10 de abril.
El relevo se produce mientras la EPS más grande del país continúa bajo una medida de intervención forzosa administrativa, que permanece vigente hasta el 10 de abril de 2027. El nuevo interventor tendrá a su cargo la administración de los bienes, haberes y negocios de la entidad durante el tiempo que se mantenga la medida.
Los problemas que encontró la Supersalud
El cambio en la administración se da en medio de diferentes dificultades identificadas por la Superintendencia en el seguimiento a Nueva EPS.
Entre los principales problemas aparecen fallas en la gestión financiera, dificultades relacionadas con la suficiencia de la red de servicios, incumplimientos de órdenes e instrucciones y deficiencias en el reporte de información.
Uno de los hallazgos señalados corresponde a la ausencia de estados financieros certificados, dictaminados y aprobados correspondientes a los años 2023, 2024 y 2025. También se han identificado dificultades en el procesamiento, auditoría y contabilización de facturas, situación que afecta la conciliación y el pago de obligaciones con los prestadores.
La situación también tiene impacto en los usuarios. Según los hallazgos reportados, el 51 % de las reclamaciones analizadas se concentra en tres situaciones: la negación de tecnologías y servicios previamente autorizados, las dificultades para asignar citas médicas y las demoras en la atención.
¿Quién es el nuevo interventor?
Roberto José Tercero Solano Navarra llega a Nueva EPS después de desempeñarse como gerente general de Cajacopi EPS, por lo que cuenta con experiencia en la administración de una entidad promotora de salud.
Su principal tarea será realizar un diagnóstico integral de Nueva EPS y establecer una hoja de ruta para enfrentar las dificultades identificadas por la Supersalud.
El nuevo interventor tendrá un mes después de su posesión para presentar un plan de trabajo que deberá incluir presupuesto, cronograma e indicadores de gestión y resultados. Además, tendrá que entregar informes periódicos a la Superintendencia durante los primeros 20 días calendario de cada mes, con información sobre la situación financiera, jurídica, técnico-científica y administrativa de la entidad.
También cambia el control de la intervención
La decisión de la Supersalud no solo contempla el relevo de Ospina. La entidad también removió a Gladys Señora de las Mercedes Asprilla Coronado como revisora fiscal y designó a Baker Tilly Colombia Ltda. como nueva contralora de la intervención forzosa administrativa.
De esta manera, Nueva EPS inicia una nueva etapa de su intervención con cambios tanto en la administración como en los mecanismos de control, mientras las autoridades deberán evaluar la evolución financiera, administrativa y asistencial de la entidad.
El objetivo será determinar si las medidas adoptadas permiten superar las dificultades actuales y garantizar la continuidad de la atención a sus afiliados.
