Konciencia
Mientras luchamos contra enemigos imaginarios, descuidamos la única batalla que realmente importa: conservar la paz del corazón.
La verdadera humildad tiene algo de esa silenciosa generosidad. No necesita aplausos para existir ni reconocimiento para florecer.
Cuando algo te preocupe, detente y reconoce lo que estás sintiendo. Ponle nombre a la emoción. Identifica el sentimiento que hay detrás de ella.
Durante décadas, los gobiernos negaron, minimizaron o evitaron discutir públicamente el fenómeno OVNI. Sin embargo, algo comenzó a cambiar.
Si el pensamiento inicial proviene de una conclusión mal programada y limitante: —“no soy suficiente”, “no merezco”, “siempre me va mal”— todo el proceso se inclina a esa dirección.
No estamos frente a un problema meramente neuroquímico. Estamos frente a una cultura que ha reemplazado significado por estímulo.
Ahora siento una suave paz, de esas que no hacen ruido, pero sostienen el pecho por dentro.
Queremos saber todo, responder todo, lograr todo. Y mientras más intentamos abarcar el mundo, más se nos escapa la paz.
El valor humano no se gana, es un derecho natural. No tienes que rendir para existir. No tienes que triunfar para ser digno.
Desde la experiencia personal y terapéutica, hay una verdad que se vuelve evidente con los años: no se puede cuidar al otro sin haberse cuidado primero.
Esta cultura produce individuos hiperactivos y espiritualmente exhaustos. Mucha ansiedad, y movimiento, pero poca dirección.