Historias
Mientras luchamos contra enemigos imaginarios, descuidamos la única batalla que realmente importa: conservar la paz del corazón.
La verdadera humildad tiene algo de esa silenciosa generosidad. No necesita aplausos para existir ni reconocimiento para florecer.
Cuando algo te preocupe, detente y reconoce lo que estás sintiendo. Ponle nombre a la emoción. Identifica el sentimiento que hay detrás de ella.
Durante décadas, los gobiernos negaron, minimizaron o evitaron discutir públicamente el fenómeno OVNI. Sin embargo, algo comenzó a cambiar.
A pocos días de que empiece la fiesta más grande de todo Colombia, el Carnaval de Barranquilla, recordamos a su personaje más emblemático: Joselito Carnaval.
Ahora siento una suave paz, de esas que no hacen ruido, pero sostienen el pecho por dentro.
Queremos saber todo, responder todo, lograr todo. Y mientras más intentamos abarcar el mundo, más se nos escapa la paz.
El valor humano no se gana, es un derecho natural. No tienes que rendir para existir. No tienes que triunfar para ser digno.
Desde la experiencia personal y terapéutica, hay una verdad que se vuelve evidente con los años: no se puede cuidar al otro sin haberse cuidado primero.
Esta cultura produce individuos hiperactivos y espiritualmente exhaustos. Mucha ansiedad, y movimiento, pero poca dirección.
El éxito ya no se disfruta, se administra. Se acumulan metas, pero no sensación de plenitud.