Mundial 2026

Entre Bolt y Yerry...

Altos son los retos y las temperaturas para Yerry Mina, disparador de sonrisas en Barcelona. Reverenciado en su presentación como estrella de lujo, en medio de crecientes expectativas por sus dotes d
Altos son los retos y las temperaturas para Yerry Mina, disparador de sonrisas en Barcelona. Reverenciado en su presentación como estrella de lujo, en medio de crecientes expectativas por sus dotes de futbolista y su innegable condición humana. Toque inicial a su aventura en España, tan teatral, con momentos sublimes y retórica desbordada, que en tantos casos convierte al deportista en un héroe sin jugar, o en un producto. Así es el fútbol hoy. Ya pasó con Falcao y James, en la frontera entre el futbolista ídolo y el maniquí de vitrina. En este frenesí que apabulla y aturde, Mina hipnotiza ojos críticos con su magnetismo, su historia en el juego, su estatura y su simpatía para un baño de popularidad inesperado. Con el perdón de los expertos busco semejanzas entre él y Usain Bolt. Ambos, con oro y plata en los pies. Con zancadas largas, demoledoras, 1.95 centímetros de estatura, con sonrisas interminables que hacen de la competencia una fiesta. Rostros relucientes, espontáneos y acogedores, que simpatizan sin esfuerzo extra con todos cuando el triunfo asoma. Bolt quiere ser futbolista. Yerry es un atleta. Bolt corredor sin límite, campeón por siempre; Yerry con tropiezos infantiles de vida sin recursos, pero apasionado por el juego. Yerry en la gloria con estruendosa euforia, en exposición sublime con dedicatorias, aplausos, autógrafos, recuerdos de infancia y saludos sin timidez a las figuras del equipo en Barcelona; un libreto tan familiar para el astro plusmarquista de las pistas. Llegaran en el futuro, cuando el reto se agitante, los juicios críticos implacables ante un mínimo desliz. Entre tanto Yerry está en el paraíso. El futbolista anónimo del pasado, transformado en dios de ébano, como Bolt, ansioso de justificar con el balón el ruido producido. Un peón entre estrellas, un gregario de figuras. Yerry y Bolt… o Bolt y Yerry, dos hombres con el baile en el cuerpo, amigos del éxito. Negros de oro, plata y fama mundial.
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