La Presidencia notificó al presidente electo, Abelardo de la Espriella, que su posesión no puede realizarse en una base militar por decisión del Ejecutivo. El Gobierno señaló que la ceremonia debe hacerse ante el Congreso y que cualquier cambio de sede depende del Legislativo.
La Presidencia de la República le respondió formalmente al presidente electo, Abelardo de la Espriella, sobre su intención de posesionarse el próximo 7 de agosto en una instalación militar. En una carta conocida por Caracol Radio, la Jefatura de Despacho señaló que no tiene competencia para autorizar, avalar o gestionar una ceremonia de posesión presidencial en una sede distinta al Capitolio Nacional.
El documento sostiene que la transmisión de mando está regulada por el Decreto 770 de 1982 y por la Ley 5 de 1992, normas que ubican la ceremonia ante el Congreso de la República. En esa línea, la Presidencia recordó que el Congreso tiene sede en la capital del país y que la posesión del nuevo jefe de Estado hace parte del protocolo institucional previsto para el cambio de gobierno.
Presidencia dice que no puede autorizar el cambio
La carta no cierra por completo la posibilidad de una ceremonia fuera del Capitolio, pero sí marca un límite: el Gobierno saliente no puede tomar esa decisión. Según la comunicación, cualquier variación sobre el lugar de la posesión excede el ámbito protocolario de la Presidencia y corresponde, en todo caso, al Congreso de la República.
Ese punto es clave porque la Constitución exige que el presidente tome posesión ante el Congreso. Si la ceremonia se hiciera en una guarnición militar, el Legislativo tendría que trasladarse formalmente a ese lugar o definir una alternativa dentro de las reglas aplicables.
La propia Ley 5 contempla una opción excepcional. Por acuerdo entre el Senado y la Cámara de Representantes, las cámaras pueden trasladar su sede. Además, en caso de perturbación del orden público, el presidente del Senado puede señalar el sitio donde debe reunirse el Congreso.
El Congreso tendría la última palabra
Tras conocerse la carta, el secretario general del Senado, Diego González, explicó que no habría un impedimento legal absoluto para que la posesión se hiciera en una base militar, siempre que exista un acuerdo entre las dos cámaras. Esa decisión tendría que tramitarse después del 20 de julio, cuando se instala el nuevo Congreso, y antes del 7 de agosto, fecha prevista para la transmisión de mando.
El debate se da en medio de la transición entre el Gobierno de Gustavo Petro y el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, marcada por tensiones políticas y discusiones sobre el proceso de empalme. La sede de la posesión se convirtió en otro punto de discusión institucional, porque define no solo la logística del acto, sino también quién tiene la competencia para modificarlo.
La carta también confirma que el presidente saliente impondrá a De la Espriella la Orden de Boyacá en grado de Gran Collar, como parte del protocolo previo a la transmisión del mando presidencial.
Por ahora, la posesión sigue prevista para el 7 de agosto. Si el presidente electo mantiene la intención de realizarla en una instalación militar, el paso siguiente dependerá del Congreso: Senado y Cámara tendrían que acordar el traslado de la sesión y resolver la logística antes de la ceremonia.
