Bogotá podría enfrentar dificultades para garantizar el suministro de energía a partir de 2028 si no se construyen nuevas líneas de transmisión eléctrica. Así lo advirtió Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), al señalar que los retrasos en estas obras ponen en riesgo la capacidad de abastecimiento de la ciudad.
Según explicó el directivo, la capital ya no tiene margen para seguir aplazando los proyectos, ya que son fundamentales para transportar energía desde otras regiones del país y responder al crecimiento de la demanda.
Actualmente, Bogotá recibe gran parte de su energía de las hidroeléctricas de Guavio y Chivor, además de la termoeléctrica Termozipa y las plantas del sistema del río Bogotá.
El problema, según el GEB, es que si algunas de estas fuentes reducen su generación por mantenimientos o por una sequía asociada al fenómeno de El Niño, la capacidad instalada no sería suficiente para cubrir toda la demanda de la ciudad.
Por ello, la empresa insiste en que es urgente construir las líneas de transmisión Sogamoso–Norte y Norte–Nueva Esperanza, que permitirían traer electricidad desde otras zonas del país y fortalecer la confiabilidad del sistema.
El presidente del Grupo Energía Bogotá aseguró que estas obras acumulan cerca de diez años de retrasos debido a diferentes obstáculos, entre ellos la oposición de algunos propietarios de predios por donde pasarían las líneas.
Ortega rechazó los argumentos de quienes aseguran que la infraestructura afectaría la salud o las fuentes hídricas y afirmó que existen estudios internacionales que descartan esos riesgos.
