Los grupos armados organizados estarían utilizando redes sociales y otros espacios digitales para acercarse de manera progresiva a niñas, niños y adolescentes antes de intentar reclutarlos. La práctica comienza con contenidos que normalizan la violencia y puede avanzar hasta conversaciones privadas e invitaciones directas.
La alerta fue presentada por Save the Children, la Mesa Multiactor de Prevención del Reclutamiento en Entornos Digitales y la Universidad del Rosario, a partir de un estudio construido entre 2025 y 2026 con la participación de menores de edad de Tumaco, Buenaventura y Arauca.
El contacto puede comenzar con un mensaje
La investigación define la captación digital como un proceso mediante el cual los actores armados buscan atraer, influir y acercarse a menores de edad a través de medios digitales, con el objetivo de vincularlos posteriormente a actividades ilegales o violentas.
Este proceso puede empezar antes de que exista una amenaza, una oferta explícita o un contacto directo. Primero, los menores son expuestos a publicaciones que presentan las armas, el poder, la violencia o el dinero fácil como referentes deseables. Luego aparecen las reacciones, los comentarios y el seguimiento de determinadas cuentas.
La última fase identificada por el estudio ocurre cuando la interacción pasa a mensajes privados. Expresiones como “me gusta tu perfil”, “aquí somos una familia”, “trabajo fácil” o “yo sí te entiendo” pueden ser utilizadas para establecer confianza, ofrecer reconocimiento y generar una sensación de pertenencia.
Entre las narrativas detectadas también aparecen la figura del hombre “duro”, la promesa de ingresos rápidos y la idea de que ingresar a una estructura armada permite encontrar una familia o comunidad. Según el documento, estas estrategias aprovechan necesidades emocionales y reducen las expectativas de futuro a beneficios inmediatos.
La captación en internet suele combinarse con condiciones presentes fuera de las pantallas, como la violencia intrafamiliar, el aislamiento, la deserción escolar, las dificultades económicas, la discriminación y la falta de oportunidades.
No existe una cifra exacta de casos
Por ahora, Colombia no cuenta con una cifra consolidada sobre menores sometidos a este tipo de acercamientos. Mathew Charles, profesor de la Escuela de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, explicó que la captación digital no ocurre como un hecho puntual, sino como una secuencia gradual difícil de registrar.
Cuando el caso llega a conocimiento de las autoridades, generalmente ya se produjo el reclutamiento o existe un riesgo inminente. Esto impide reconstruir con facilidad las interacciones, publicaciones y conversaciones que antecedieron a la vinculación.
Frente a este vacío, las organizaciones propusieron crear el Protocolo de Respuesta Integral Nacional frente a la Captación Digital, conocido como PRINCAD. La iniciativa busca establecer criterios comunes para detectar señales tempranas, diferenciar las etapas de riesgo y coordinar la actuación de entidades públicas, comunidades y plataformas digitales.
