Mundial 2026

La historia de la Copa del Mundo, el trofeo más codiciado del deporte

El trofeo que levantará España o Argentina guarda una historia de oro, robos, secretos y hasta un perro convertido en héroe.
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La Copa del Mundo no es solo el trofeo que todos quieren levantar. Es una joya de oro, una pieza de valor incalculable y uno de los símbolos más poderosos del deporte. Detrás de su brillo hay una historia cargada de robos, misterios, guerra, héroes inesperados y un destino que ha cambiado varias veces de forma.

El trofeo que espera por España o Argentina en la final del Mundial de este domingo en Nueva York está elaborado en oro de 18 quilates, pesa más de seis kilos y tiene un valor estimado, solo por el metal, que puede oscilar entre los 250.000 y los 300.000 dólares. Sin embargo, su verdadero precio va mucho más allá.

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Para coleccionistas, historiadores y especialistas, se trata de una pieza única. Si alguna vez llegara a una subasta, su valor podría alcanzar cifras astronómicas, no solo por el oro, sino por lo que representa: la gloria máxima del fútbol.

La primera Copa del Mundo sobrevivió a una guerra

La historia comenzó en 1930 con el Trofeo Jules Rimet, una estatuilla diseñada por el escultor francés Abel Lafleur. La pieza representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, y estaba elaborada en plata esterlina chapada en oro, sobre una base de lapislázuli.

Medía 35 centímetros y pesaba 3,8 kilos. Era tan pequeña que, con el paso de los años, su base tuvo que ser modificada para poder incluir las placas de los nuevos campeones.

Pero su primer gran capítulo no ocurrió en una cancha, sino durante la Segunda Guerra Mundial. Italia era la campeona vigente tras ganar el Mundial de 1938 y el trofeo estaba en Roma. Ante el temor de que las tropas nazis o fascistas lo confiscaran, el dirigente italiano Ottorino Barassi, vicepresidente de la FIFA, decidió retirarlo en secreto de un banco.

Lo escondió debajo de su cama, dentro de una vieja caja de zapatos. Los soldados alemanes registraron su casa, pero nunca revisaron ese lugar. Así, la Copa del Mundo sobrevivió a la guerra.

Pickles, el perro que salvó el Mundial

La historia del trofeo volvió a dar un giro insólito en 1966, meses antes del Mundial de Inglaterra. La Copa Jules Rimet fue robada en Londres y el caso se convirtió en una vergüenza internacional para las autoridades británicas.

Mientras Scotland Yard intentaba resolver el robo y aparecían exigencias anónimas de rescate, un ciudadano llamado David Corbett salió a pasear a su perro Pickles, un border collie blanco y negro.

El perro olfateó un paquete envuelto en periódicos junto a la rueda de un automóvil. Al abrirlo, Corbett encontró la silueta de la diosa Niké. Pickles acababa de encontrar la Copa del Mundo.

El animal se convirtió en héroe nacional. Recibió premios, comida gratis por el resto de su vida y fue invitado de honor en el banquete de celebración del título de Inglaterra.

El robo que aún persigue a Brasil

En 1970, Brasil ganó su tercer Mundial y obtuvo el derecho de quedarse para siempre con el Trofeo Jules Rimet. La copa fue llevada a las vitrinas de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro.

Pero la seguridad fue casi absurda. Aunque la parte frontal estaba protegida por cristal antibalas, la parte trasera tenía una estructura de madera común.

En diciembre de 1983, unos ladrones aprovecharon esa debilidad, desprendieron la madera con una palanca y se llevaron el trofeo original. Nunca volvió a aparecer.

La versión policial apuntó a que la copa habría sido fundida por un joyero argentino llamado Juan Carlos Hernández. Sin embargo, nunca se encontraron rastros del oro con la pureza específica del trofeo. Por eso, muchos historiadores sostienen otra teoría: que la Jules Rimet no fue fundida, sino vendida en el mercado negro a un coleccionista privado.

Si apareciera hoy, se calcula que podría superar los 10 millones de dólares en una subasta.

El trofeo actual también tiene fecha límite

Tras entregar definitivamente la Jules Rimet a Brasil, la FIFA convocó un concurso internacional para diseñar una nueva Copa del Mundo. Recibió 53 propuestas y eligió la del escultor italiano Silvio Gazzaniga.

El trofeo actual debutó en 1974. Mide 36,5 centímetros, pesa 6,175 kilos, tiene dos anillos de malaquita verde en la base y está hecho en oro de 18 quilates. Aunque muchos creen que es completamente sólido, en realidad es hueco por dentro. Si fuera macizo, pesaría entre 70 y 80 kilos, casi imposible de levantar para los campeones.

En su base se graban los nombres de las selecciones campeonas en su idioma original. Allí aparecen, entre otras, Deutschland 1974, España 2010 y Argentina 1978, 1986 y 2022.

Pero incluso esta versión tiene un límite. Se calcula que el espacio disponible para seguir grabando campeones alcanzaría hasta el Mundial de 2038. Después de esa edición, la FIFA tendría que modificar la estructura actual o diseñar el tercer trofeo en la historia del torneo.

La Copa del Mundo es oro, sí. Pero también es memoria, misterio y deseo. Una pieza que ha sobrevivido a guerras, robos y leyendas, y que este domingo volverá a quedar en manos de una selección que escribirá un nuevo capítulo en su historia.

*Con información de EFE

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