Un terremoto puede ocurrir sin previo aviso, por lo que saber cómo reaccionar y preparar previamente el hogar puede marcar una diferencia durante una emergencia. El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) entregó una serie de recomendaciones para que los ciudadanos sepan qué hacer antes y frente a un sismo.
La preparación comienza por identificar posibles riesgos dentro y fuera de la vivienda, acordar con la familia cómo actuar y disponer de suministros básicos que permitan enfrentar las primeras horas posteriores a una emergencia.
1. Revise su vivienda y los riesgos alrededor
El primer paso consiste en conocer las condiciones de la edificación. El IDIGER recomienda identificar el sistema constructivo de la vivienda y verificar que cumpla con las normas de construcción sismo resistente vigentes.
También es importante prestar atención a grietas o daños visibles. Ante una anomalía que pueda comprometer elementos estructurales, la recomendación es acudir a un ingeniero civil o arquitecto con experiencia en estructuras. Asimismo, se deben evitar modificaciones sin asesoría en columnas, vigas, cimentaciones o muros estructurales.
Dentro de la vivienda también existen elementos que pueden convertirse en un peligro. Armarios, bibliotecas, televisores, estanterías y otros objetos pesados deben permanecer asegurados para reducir el riesgo de caídas o bloqueos durante un movimiento sísmico.
Los objetos más pesados deberían ubicarse en las partes inferiores de los muebles y es recomendable evitar espejos, cuadros o lámparas pesadas sobre camas, sofás o escritorios.
Otro punto clave es conocer dónde están las llaves de paso del gas y del agua, así como el tablero eléctrico. Los pasillos, puertas y escaleras también deben mantenerse despejados para facilitar una eventual evacuación después de la emergencia.
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2. Prepare un plan de emergencia con su familia
No basta con saber individualmente qué hacer. Las familias deberían definir previamente rutas de evacuación y establecer puntos de encuentro seguros en caso de que sus integrantes se separen durante una emergencia.
El IDIGER también recomienda establecer una red de comunicación e identificar a una persona fuera de la zona afectada que pueda servir como contacto en caso de que los servicios telefónicos presenten fallas.
Niños y niñas deben conocer el plan y recibir información sencilla sobre cómo actuar. También resulta conveniente revisar los protocolos de emergencia de colegios, lugares de trabajo y otros espacios que frecuenta la familia.
Los simulacros permiten poner a prueba esas medidas. La recomendación de la entidad es practicarlos al menos dos veces al año e incorporar la técnica de autoprotección “Agáchate, Cúbrete y Agárrate” para familiarizarse con la reacción que debe adoptarse durante un sismo.
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3. Tenga listo un kit de emergencia
El tercer paso es preparar suministros que permitan a los integrantes del hogar mantenerse de manera autónoma durante al menos 72 horas después de una emergencia.
El kit debería contener agua embotellada, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios y los medicamentos específicos que necesiten los integrantes de la familia.
También es recomendable disponer de una linterna con pilas de repuesto, radio con baterías, silbato, copia de las llaves de la vivienda, ropa y mantas. Ante una posible fuga de gas, el IDIGER advierte que no debe utilizarse fuego como fuente de iluminación.
Las copias de documentos de identidad y pólizas de seguro pueden conservarse en un recipiente impermeable. Además, es conveniente guardar una cantidad de dinero en efectivo en billetes de baja denominación, ante la posibilidad de que cajeros automáticos u otros medios de pago no estén disponibles.
Aunque un movimiento sísmico puede durar apenas segundos, sus efectos pueden prolongarse mucho más. Por eso, la prevención, el conocimiento del entorno y la preparación familiar son herramientas fundamentales para reducir riesgos y responder de manera organizada frente a una emergencia.
