Nayib Bukele volvió a encender el debate político en América Latina. Esta vez no fue por su guerra contra las pandillas ni por su estilo desafiante en redes sociales, sino por una decisión que puede cambiar el rumbo institucional de El Salvador: la reelección presidencial indefinida.
El presidente salvadoreño defendió este martes la posibilidad de aspirar nuevamente al poder, luego de que su partido, Nuevas Ideas, informara que ganó la candidatura presidencial para las elecciones de 2027. De concretarse, Bukele buscaría un tercer mandato al frente del país.
La polémica no es menor. La reelección indefinida fue habilitada en El Salvador desde julio de 2025, tras una reforma constitucional aprobada por una Asamblea Legislativa dominada por el oficialismo.
La respuesta de Bukele
El cruce comenzó cuando Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, cuestionó que El Salvador entrara al grupo de países latinoamericanos con reelección indefinida.
“Países con reelección indefinida en América Latina: Venezuela, Nicaragua, El Salvador. Que quede muy claro en qué club entra ahora Nayib Bukele”, escribió.
Bukele no dejó pasar el comentario y respondió con ironía. El mandatario aseguró que también existen países como Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Italia, Países Bajos, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Austria, Suiza y Japón donde los líderes pueden permanecer en el poder bajo sus sistemas políticos.
“Pero la idea es que suene mal”, escribió el presidente, acompañado de un emoji de risa.
El camino hacia 2027
El partido Nuevas Ideas anunció que Bukele ganó las primarias internas para convertirse en candidato presidencial. El mandatario, de 42 años, no se ha pronunciado públicamente sobre ese proceso, en el que aparentemente no tuvo rivales.
Ahora deberá inscribir su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral entre el 1 de octubre y el 19 de noviembre de 2026, de cara a las elecciones generales de febrero de 2027.
La reforma que le abrió el camino fue aprobada el 31 de julio de 2025. Además de permitir la reelección indefinida, amplió el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral.
Un presidente popular, pero cuestionado
Bukele mantiene altos niveles de popularidad, especialmente por la reducción de la violencia y su política de mano dura contra las pandillas. Sin embargo, su avance hacia un nuevo mandato ha despertado críticas dentro y fuera de El Salvador por el impacto que puede tener sobre la democracia y la alternancia en el poder.
El mandatario asumió su segundo período el 1 de junio de 2024, pese a que en ese momento la Constitución prohibía la reelección consecutiva. Ese mandato debía terminar en 2029, pero la reforma adelantó las elecciones presidenciales a 2027.
Con este nuevo escenario, Bukele queda otra vez en el centro de la discusión regional: para sus seguidores, es el líder que transformó la seguridad de El Salvador; para sus críticos, un presidente que está desmontando los límites al poder.
