Gustavo Petro no utilizó su último discurso multitudinario como presidente para despedirse en silencio. A 18 días de entregar el poder, trazó desde el sur de Bogotá la ruta que pretende seguir en la oposición y lanzó una advertencia al Gobierno de Abelardo de la Espriella: habrá una huelga general indefinida si sus reformas son desmontadas.
“La oposición se ejerce en la calle y con resistencia y con paz, pero debe ser contundente”, afirmó ante sus seguidores. Luego sostuvo que una eventual derogatoria de los cambios laborales impulsados durante su mandato deberá responderse con una movilización permanente de millones de trabajadores.
El pronunciamiento ocurrió este 20 de julio, después del último desfile militar encabezado por Petro como jefe de Estado. La conmemoración se realizó por primera vez en el sector de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, con la participación de 6.257 integrantes de la Fuerza Pública distribuidos en 124 bloques.
Petro anticipa su oposición a De la Espriella
La advertencia estuvo dirigida principalmente a cualquier intento del próximo Ejecutivo de modificar la reforma laboral o frenar los avances de la reforma agraria.
Petro aseguró que las transformaciones aprobadas durante sus cuatro años de Gobierno no deben depender únicamente de las decisiones del Congreso. A su juicio, los sindicatos, las organizaciones campesinas, los pueblos indígenas y los movimientos populares deberán defenderlas mediante la movilización social.
“No se deja quitar una reforma por un Congreso, se va a huelga general indefinida”, dijo durante una intervención que marcó el comienzo de su confrontación política con el próximo mandatario.
Abelardo de la Espriella asumirá la Presidencia el 7 de agosto. Durante la campaña planteó reducir el gasto público, modificar aspectos de la legislación laboral y permitir esquemas de contratación por horas, propuestas que Petro considera un retroceso para los trabajadores.
El mandatario saliente insistió en que la protesta deberá desarrollarse de manera pacífica, pero con una participación masiva capaz de impedir el desmonte de las políticas que identifica como parte central de su legado.
Una despedida que Petro calificó de “transitoria”
La concentración comenzó cuando miles de asistentes que habían presenciado el desfile militar se acercaron a la tarima presidencial. Entre gritos de “Petro se queda”, el jefe de Estado anunció que aquella sería su última intervención ante una plaza pública desde la Presidencia.
Sin embargo, dejó claro que no planea retirarse de la política.
“Quise venir aquí a despedirme por ahora”, manifestó antes de describir su salida del Gobierno como una despedida “transitoria”. Tras dejar la Casa de Nariño, Petro espera asumir el liderazgo del Pacto Histórico, colectividad que pasará a la oposición durante el mandato de De la Espriella.
De esta manera, su último discurso popular terminó convertido en el primer acto de una nueva etapa: la de un expresidente dispuesto a liderar desde las calles la resistencia a las decisiones del Gobierno entrante.
Volvió a desconocer el resultado electoral
Petro también reiteró que no reconoce la victoria de Abelardo de la Espriella y afirmó que el verdadero ganador de las elecciones presidenciales fue Iván Cepeda.
El mandatario anunció que divulgará una demanda con la que pretende demostrar la existencia de un supuesto fraude electoral. Aseguró que el documento estaría respaldado por miles de ciudadanos que habrían identificado irregularidades durante los escrutinios.
No obstante, las autoridades electorales certificaron la victoria de De la Espriella y hasta el momento no han confirmado las acusaciones formuladas por Petro.
El presidente saliente volvió a señalar una presunta interferencia de Estados Unidos e Israel en los comicios. Responsabilizó al presidente Donald Trump y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de favorecer políticamente al mandatario electo.
Trump respaldó públicamente a De la Espriella durante la campaña, pero Petro no ha presentado pruebas reconocidas por las autoridades que demuestren que ese apoyo alteró el conteo de los votos.
El último balance ante el Congreso
Horas después de su intervención en Ciudad Bolívar, Petro llegó al Capitolio Nacional para instalar por última vez las sesiones ordinarias del Congreso.
Su discurso se extendió durante cerca de dos horas y estuvo concentrado en la defensa de los resultados de su administración. Aseguró que Colombia termina su mandato con menores niveles de pobreza, desempleo y desigualdad, además de una mayor ocupación laboral.
También defendió el crecimiento del sector agrícola, su política antidrogas y las decisiones tomadas en materia de salud y política exterior. En medio de las críticas de algunos congresistas, advirtió que continuará ejerciendo todas sus funciones “hasta que el otro se ponga su banda”.
Petro volvió a cuestionar la intención de De la Espriella de restablecer las relaciones diplomáticas con Israel y reiteró su rechazo a la ofensiva militar en Gaza.
De la Casa de Nariño a las calles
El 20 de julio dejó una imagen clara de la transición que comienza a vivir Colombia. Mientras el nuevo Congreso inició sus funciones y el próximo Gobierno prepara su llegada al poder, Petro puso fecha al final de su Presidencia, pero no al de su protagonismo político.
Su advertencia de una huelga general eleva la tensión antes de la posesión de Abelardo de la Espriella y anticipa que la reforma laboral, la política agraria y el manejo del orden público serán algunos de los primeros escenarios de confrontación.
Petro dejará la Casa de Nariño el 7 de agosto. Su mensaje, sin embargo, fue que no abandonará las tribunas: desde allí buscará defender su legado y encabezar la oposición al Gobierno que está por comenzar.
