El departamento del Tolima continúa enfrentando una compleja emergencia ambiental debido a la expansión de los incendios forestales.
Según el balance conocido el 25 de agosto, las llamas han afectado más de 27.000 hectáreas en al menos 22 municipios, generando preocupación entre las autoridades y las comunidades.
Aunque el número de conflagraciones activas se ha reducido a nueve, la situación sigue siendo motivo de alerta.
Durante los momentos más críticos de la emergencia se llegaron a contabilizar 31 incendios activos de forma simultánea, distribuidos en más de 20 municipios, una situación que representó un desafío para los organismos encargados de atender la emergencia.
La dimensión de los daños también ha sido establecida mediante herramientas como imágenes satelitales y registros cartográficos.
Informes anteriores de Cortolima daban cuenta de más de 22.000 hectáreas afectadas en 28 municipios, con sectores como Ortega, San Luis, Guamo, Coyaima y Chaparral entre los territorios con mayores afectaciones.
Continúan los trabajos para apagar las llamas
En las labores de control participan cuerpos de bomberos, organismos de socorro, autoridades ambientales, integrantes de la Fuerza Pública y habitantes de las zonas afectadas. La Gobernación del Tolima, además, ha solicitado y gestionado respaldo aéreo para llegar a lugares donde el acceso terrestre resulta complicado.
Las condiciones climáticas también han contribuido a la propagación de los incendios. Las elevadas temperaturas, la ausencia de lluvias y la temporada seca han generado un escenario favorable para que el fuego avance con mayor facilidad.
A esto se suma la preocupación por el origen de algunas conflagraciones. Las autoridades han advertido que varias podrían estar relacionadas con actividades humanas, por lo que han reiterado el llamado a evitar quemas y cualquier práctica que pueda provocar nuevos incendios.
Mientras continúan las labores de control, las autoridades mantienen la vigilancia para evitar que aparezcan nuevos focos y avanzar posteriormente en la recuperación de los ecosistemas afectados.
