Un vagón de carga dejó por un momento su función habitual para convertirse en un espacio donde el arte, la imaginación y la educación emprendieron un viaje por el Caribe colombiano.
Así nació El Tren de la Cultura, un proyecto liderado por Fenoco S.A., en alianza con las fundaciones Tiempo Feliz y Cergui Art, que recorrió cinco municipios de Magdalena y Cesar llevando experiencias artísticas y educativas a cientos de niños.
Un tren convertido en aula itinerante
El recorrido pasó por Bosconia, Fundación, Santa Marta y Sevilla, antes de llegar a su destino final: Aracataca, la tierra del Nobel Gabriel García Márquez.
Durante el trayecto, 750 niños participaron en experiencias artísticas y educativas orientadas a estimular su imaginación, fortalecer sus capacidades y ampliar sus horizontes.
El vagón se convirtió así en un aula itinerante que llevó el aprendizaje a distintos municipios y permitió que los niños tuvieran un encuentro cercano con el arte.
Un vagón que se convirtió en una obra de arte
Uno de los elementos más representativos del proyecto fue la intervención realizada por el reconocido artista español dEmo, Eladio de Mora.
El artista convirtió un vagón de acero en una obra de arte itinerante, llena de color y significado, que acompañó el recorrido del Tren de la Cultura.
La intervención hizo que el vagón dejara de ser solamente parte de un tren para convertirse también en un espacio destinado a despertar la imaginación de los niños que participaron en el proyecto.
“El arte no nació para permanecer encerrado entre las paredes de un museo. El arte debe salir, encontrarse con las personas, jugar y, en este caso, viajar sobre rieles. Este vagón les pertenece hoy a los niños y les recuerda que su imaginación no tiene fronteras”, señaló dEmo.
El Tren de la Cultura llegó a Aracataca
Después de pasar por los municipios incluidos en su recorrido, el proyecto llegó a su destino final en Aracataca, cerrando un viaje que llevó actividades artísticas y educativas a 750 niños.
El recorrido dejó una imagen particular: un vagón de carga transformado en aula y obra de arte, avanzando sobre los rieles y llevando consigo una propuesta para acercar el arte y la educación a los niños.
Con su llegada a la tierra de Gabriel García Márquez, El Tren de la Cultura completó su recorrido por Magdalena y Cesar, demostrando que el arte también puede salir de los espacios tradicionales, encontrarse con las personas y, esta vez, viajar sobre rieles.
