Una semana después de los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, Unicef advirtió que cerca de 680.000 niños requieren asistencia humanitaria debido al impacto que dejó la emergencia.
La organización explicó que su meta es atender al menos a 232.000 menores, para lo cual trabaja en la consecución de 52 millones de dólares que permitan financiar la respuesta humanitaria en las zonas afectadas.
La portavoz regional de Unicef para América Latina, Sendai Zena, aseguró que la situación sigue siendo crítica, especialmente para los niños que perdieron familiares o resultaron afectados emocionalmente por la tragedia.
Además del acompañamiento psicosocial, la agencia de la ONU está entregando atención médica, vacunas, agua potable y espacios recreativos para apoyar a los menores y sus familias durante la emergencia.
Uno de los principales retos, según Unicef, continúa siendo el acceso al agua potable en las comunidades más golpeadas por los sismos.
El doble terremoto, de magnitudes 7,2 y 7,5, es considerado el más letal registrado en Venezuela en el último siglo. De acuerdo con el balance más reciente, la tragedia deja más de 2.200 personas fallecidas, 11.267 heridas y miles de damnificados.
Mientras avanzan las labores de atención, el Gobierno venezolano mantiene habilitados 25 campamentos para albergar a las familias afectadas, mientras varias agencias de la Organización de las Naciones Unidas continúan apoyando las operaciones humanitarias.
