Colombia enfrenta una tragedia que exige mucho más que solidaridad. Exige velocidad, recursos y, sobre todo, una administración impecable de cada peso destinado a levantar nuevamente las regiones golpeadas por el terremoto.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció la creación del Fondo Milagro, una herramienta para canalizar recursos destinados a la reconstrucción y atención de los damnificados.
El nombre es poderoso. Pero el verdadero milagro no será crear el fondo.
El verdadero milagro será que cada peso llegue a donde tiene que llegar.
Fondo Milagro: transparencia para administrar los recursos de la reconstrucción
Colombia conoce demasiado bien lo que puede ocurrir cuando una emergencia abre la puerta a contrataciones aceleradas, intermediarios, sobrecostos y burocracia.
Por eso este fondo debería nacer acompañado de algo tan importante como los recursos: transparencia absoluta.
Que los colombianos podamos saber cuánto dinero entra, de dónde viene, quién lo administra, a quién se contrata, cuánto cuesta cada obra y en qué estado se encuentra.
Información pública. Trazabilidad. Vigilancia. Sin zonas grises.
Cada peso destinado a los damnificados debe poder rastrearse
Porque detrás de cada cifra hay una familia que perdió su casa, un comerciante que perdió su negocio, un niño que necesita volver al colegio, un paciente esperando que su hospital vuelva a funcionar y comunidades enteras que tendrán que empezar nuevamente.
Ahora viene la prueba más importante: ejecutar rápido sin sacrificar los controles.
El Fondo Milagro puede convertirse en una oportunidad para demostrar que sí es posible responder a una tragedia con eficiencia y transparencia. Que cada contrato pueda revisarse. Que cada recurso pueda rastrearse. Que cada obra pueda verificarse.
El Fondo Milagro también tendrá que reconstruir la confianza
Después de semejante tragedia, Colombia necesita reconstruir casas, carreteras, colegios, hospitales y economías familiares.
Pero también necesita proteger algo igualmente importante: la confianza.
Que nadie convierta el dolor de miles de colombianos en un negocio.
Que nadie vea en la emergencia una oportunidad para enriquecerse.
Y que quienes hoy están enterrando familiares o contemplando lo poco que quedó de sus hogares tengan la certeza de que el Estado no los abandonará.
El verdadero reto del Fondo Milagro
El Fondo Milagro tiene una enorme responsabilidad.
Que el milagro no sea conseguir los recursos. Que el verdadero milagro sea que cada peso llegue, sin desviaciones y sin intermediarios innecesarios, a quienes hoy más lo necesitan.
Colombia estará mirando.
